Aprender
no significa siempre lo mismo. Su significado depende de cada persona, de sus
necesidades y del momento que le haya tocado vivir. Además, cada tecnología de
la información y de comunicación que aparece supone modificaciones en la forma
en la que estructuramos y procesamos el pensamiento, nos comunicamos y aprendemos.
La tecnología genera nuevas formas de acceder, construir y comunicar
conocimiento.
Vivimos en una sociedad en la que los jóvenes leen y escriben más
que nunca, aunque no siempre son conscientes de ello, ya que lo suelen hacer en
contextos informales, principalmente en la Red, mientras que asocian estas
actividades a entornos formales de aprendizaje, es decir, la escuela.
La
Educación tiene, por tanto, el reto de integrar esas experiencias de
aprendizaje informal dentro del aula, promoviendo entornos personales de
aprendizaje flexibles y dinámicos, donde el profesor tiene un principal rol de
guía, facilitador de la gestión del aprendizaje.
Para ello, es necesario
aprender a desarrollar una competencia digital centrada en saber cómo aprender
a comunicarnos en estos entornos:
Qué decir?
A quién decir qué?
Cómo hacerlo?
Es decir, desarrollar una serie de competencias, valores y actitudes necesarias
para vivir en la Sociedad de la Comunicación y del Conocimiento.







